viernes, 26 de septiembre de 2008

Silencio, rubor

La retahíla de sucesos que desfilan por mi mente me atolondran. El paisaje sigue tomando color, por mucho que el frío se esfuerce en hacer las hojas caer. La primavera aparece bajo un manto de hielo, inesperada, a destiempo.

Desaparece el tercer hombre, pero esta vez no me importó, esta vez, desaparecí yo. Y el dolor ¿qué es el dolor? Aprendí que esperar no es la solución. El final, terminó, otro halo de promesas que jamás se cumplió ¿pero y qué? ¿era amor? Se alargó, proyectó y se perdió. Es ahora cuando el silencio no deja un regusto de amargor.

¿Y que hacer? No hay presión. El camino sólo se trazó. Nítido, iluminado, generoso en su extensión. No hay dudas, todas las señales indican en esta dirección, ahora el saber a dónde ir ha dejado de ser mi obsesión.

Pero no te equivoques, querido amigo, no es momento de hibernar, no.

Hay un rubor. Latente rubor, que se esconde tras mis pupilas, En tus andares se anudaron mis más inimaginables placeres. Inocentes placeres que engendran un rubor.

Rojo rubor, que titubea, que empaña los cristales y desaparece cuesta arriba entre los abedules. Hay un rubor que nace, hay un rubor...

lunes, 18 de agosto de 2008

No ha sido un sueño


Era 1999 cuando por las radios comerciales promocionaban un grupo-producto basado en la música de ABBA, llamado A*Teens cuyo trabajo era versionar los temas más exitosos de la banda que llegó a convertirse en la segunda marca más exportada de Suecia, detrás de Ikea.

Me fascinaban los A*Teens, todos eran tan guapos y cantaban tan bien... y yo tenía el cerebro tan blando como para idolatrarlos. Fuí fan. Tenía todos sus discos, algunos singles, los buscaba en las radios, las televisiones. Me encantaba el chico moreno, Amit, soñaba con él, me hablaba en un perfecto español y nos hacíamos amigos.

Sin embargo A*Teens no dejaban de ser un producto, un grupo prefabricado para vender por un tiempo versiones de temas que obtuvieron la fama por sus intérpretes originales, ABBA, por los que empecé a interesarme. No obstante su música ya me era conocida y me gustaba de antemano, pero me parecía demasiado carca como para acercarme.

Sonaba parecido a la música de A*Teens, pero descafeinada. Poco a poco le he ido encontrando el encanto a la música disco, a los 70s, al Yes Sir, I can Boogie y por supuesto a ABBA. Descubrí temas que no habian sido versionados por la banda prefabricada, como The Winner Takes It All, Thank You For The Music, Waterloo y I have a Dream, por decir algunos, y me encantaron, amén de las versiones originales.

Me daba pena y deseaba que se reuniesen, del mismo modo que deseaba que Freddie Mercury resucitase, pero con la diferencia de que todos los miembros de ABBA están vivos. No era único, mucha gente lo deseaba y se les preguntaba si iban a volver cada vez que le hacían una entrevista. ABBA no llegó a separarse oficialmente, en 1982 se anunció un descanso temporal, pero que con el tiempo se volvió permanente.

Jamás volvieron a interpretar sus canciones juntos, aunque alguna que otra canción se ha reeditado para algún dueto, con poca repercusión.

El destino nos ha permitido, después de 26 años separados asistir a esta imagen, tomada en Julio de 2008 en Estocolmo, con motivo de el prepase de la película basada en el musical de ABBA.

No es un regreso pero el solo hecho de contemplarla me llena un poco de ilusión. No ha sido un sueño.

Actualización (2 de Septiembre) la foto es un montaje, estuvieron los cuatro en la misma terraza, pero no juntos

sábado, 16 de agosto de 2008

Un respiro

El estrés y la vida en la ciudad han aceptado evaporarse de mi vida unos días. El insomnio y el calor decidieron quedarse con ella y no acompañarme a mi refugio al lado del mar. La presión, el griterio y las presiones también me han abandonado. Parece como si al atravesar el último segundo de la ciudad me hubiese deshecho de la burbuja que me envuelve allá, cargada de valores negativos.

No me resulto nada tedioso meterme en un coche y aguantar diez horas de viaje, a pleno día ya bajo el sol de agosto, nada de nada me importó, ni lo más mínimo. El calor fue un pequeño peaje que parece irrisorio al lado de la recompensa que me esperaba.

Y héme aquí, contemplando las olas, respirando salitre y humedad salpicado por la paz y la desaparición de los elementos opresivos de la ciudad.

No está la mirada censora que observa y critica el más minimo movimiento, no hay habladurías de vecinos ni comentarios hirientes. Aquí se respira libertad. El deseo que en la ciudad se ve imposible por las circunstancias, aquí se cumple sin más. El paso del querer al poder es tan pequeño que uno no acaba de acostumbrarse a vivir así. Y gozo cada segundo que estoy aquí y lo atesoro en el recuerdo para rescatarlo cuando de nuevo me halle en la ciudad con el estrés el insomnio y la calor.

jueves, 17 de julio de 2008

La Casa Azul al Piano


Empezaré por poneros en situación: me encanta La Casa Azul, soy fan empedernido, por encima de cualquier otra música, cualquier genero, cualquier grupo. Son las canciones más tristes con las melodías más alegres, que a veces hablan sobre el desamor, a veces sobre la ansiedad, a veces no logro entender sobre qué hablan, pero se pueden cantar en la intimidad, mentalmente mientras estás en algún momento perdido, o quizá a viva voz en uno de sus conciertos.

La Casa Azul es en realidad un grupo virtual, detrás el cual está Guille Milkyway, los chicos del grupo no son más que actores. Hace un par de años eran los que hacian las entrevistas y actauabn por la tele, sin embargo ahora ya lo hace casi todo Guille, quedando estos como anfroides que salen en los videoclip y se mezclan entre el público en sus actuaciones.
¡Cómo me hubiese gustado ser androide y fingir que canto en los videoclips de La Casa Azul!

Por otro lado adoro la música al piano, me encanta cuando algunos artistas hacen una versión al piano de algún tema suyo. Me encantan los discos de música al piano...

Ahora voy a hablar de las dos cosas juntas, de La Casa Azul tocando canciones al piano. Hay que decir que en los discos de estudio no hay ningún tema al piano, bueno, uno, el bonus track de su primer disco, pero en general, Guille Milkyway se presta solo a estos menesteres en las actuaciones en directo.

Y ahora viene lo bueno: por fin voy a ver a La Casa Azul en directo. Y aún no me lo creo. Porque nunca he sido tan fan, ni he tenido tantas ganas de algo, ni he tenido la ocasión de escuchar a Guille Tocando el piano en persona... y estoy muy ansioso.... y me hace taan feliz que me apetecía contarlo.

tengo todo lo que siempre quise en mi jardín, tengo luz, tengo paz, soy feliz y esta noche ellas cantan para mí

domingo, 29 de junio de 2008

Discurso de Amy Winehouse

imagínate que eres una persona relevante, que ha hecho un trabajo de tanta importancia que está nominada a recibir un premio.

Puede que de antemano sepas o no que te va a tocar, en cualquier caso, por tu cabeza pasan las palabras que vas a decir ante la audiencia que te idolatra. "Quiero agradecer este premio a..." piensas.

De repente, el presentador del premio, abre un sobre dónde hay un nombre escrito: tú.

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He aquí uno de los discursos más memorables de nuestra era, en el que pone énfasis en uno de los asuntos que más nos conciernen a todos nosotros en estos tiempos: el silencio

martes, 17 de junio de 2008

Insomnio


Escribo desde el silencio, que sólo se ve interrumpido por el sonido del teclado y los ronquidos, que, a estas horas, se dejan apreciar.
Es tiempo de exámenes, de tensiones y relajos.

Algo me recome la cabeza. Pienso que han sido injustos conmigo. Veo como alguien que no merece nada lo tiene y que yo, que he hecho algo y merezco un leve reconocimiento, no lo tengo. No hablo por hablar: creo reconocer cuando me merezco fracasar, cuando me merezco nada... pero esta vez es taaaaan flagrante, taaaaan descarado.

Me da vergüenza hasta el mentarlo, como cada una de las cosas que hablo en este blog. Siempre camufladas, entre líneas, que dan alas a la libre interpretación del lector. Por un lado tengo en ello el anonimato en el que camuflarme, pero por el otro un texto ambiguo puede dar lugar a interpretaciones que no tengan nada que ver con la intención original al escribirlo.

El caso es que me tengo que enfrentar a una autoridad, a alguien por encima de mí, alguien con galones. Que es más que probable que pierda, que le hecho de que hable o cierre la boca va a acabar teniendo el mismo resultado. Pero no puedo callarme. Sé que tengo una gran parte de razón. Que circunstancias ajenas a mí me van a hacer pagar algo que no me corresponde. Y que otros se van a llevar un premio que jamás merecieron.

Me crezco. En mi discurso imaginario mis palabras dejan tumbado a el interlocutor. No hay respuesta posible a cada uno de mis argumentos, son axiomas, verdades absolutas que no pueden ser cuestionadas.

Pero en el fondo sé que no. Que conseguiré un enemigo, una mirada a evitar, una persona incómoda de tratar, una mancha en el recuerdo, una experiencia desagradable, vana, e inútil.

Una pérdida de tiempo

martes, 3 de junio de 2008

La triste mirada

Apareciste despacio, sigiloso, como cada noche. Te sentaste en el lugar de siempre, en la misma postura, con los mismos gestos.

Hablabas y escuchabas. Preguntabas y eras preguntado, contestabas, contabas que pensabas, que era de ti, que pasaba por tu cabecita loca.

Tu mirada era diferente. Baja, entristecida.
En tu cara se leía, sin mucha dificultad, la pena, el hastío, el cansancio. Inmediatamente un sentimiento de compasión inundó a toda la gente que estábamos a tu alrededor.

-Dinos: ¿Por qué estás tan triste?- Dijimos al unísono el coro que te rodeábamos. El silencio estuvo al otro lado por un momento. -Me da mucha pena, he llorado- arrancaste a decir al cabo del tiempo -ha sido como si hubiese muerto un familiar-.

Un halo de misterio envolvía la escena. Ninguno de nosotros pudimos imaginar qué clase de pensamiento desfilaba por su mente, insistentemente, machacándole desde dentro, poco a poco.

-Nosotros te queremos, nosotros te necesitamos- dijimos de nuevo, todos a la vez.

Él permaneció callado esta vez. La luz desapareció. Las miradas se perdieron en la oscuridad. Ya no podíamos adivinar cuales eran las miradas, las expresiones. El tiempo pareció extenderse sin control, el silencio inundó la sala y se hacía eterno.

De repente rompiste el silencio. -Buenas noches, tengo que irme- y te perdiste entre la oscuridad dejándonos con el misterio de la tristeza de tus ojos.
 
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